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marzo 22, 2020

La civilización perdida de la Atlántida es una de las ideas más platónicas de Platón




Según Platón la isla Atlántida era más grande que "Asia y Libia juntas" y estaba delante de la columna de Hércules. Muchos, aún conociendo ésto, lo han buscado en el mar Norte, en las cercanía de Ceilán y hasta el el mar caribe.

La hipótesis de que hubo una civilización perdida que habitara la misteriosa isla de Atlántida, se la debemos al señor Platón, quien la incluyó en un libro llamado “Critias”. Este filósofo fue el padre de grandes abstracciones, convertidas en armas que no sueltan ni para dormir, los idealistas modernos. Estuvo precedido por pensadores como Demócrito y Heráclito, quienes poseían una intuición, con la cual legaron concepciones tan acertadas que mantienen vigencia a la luz de los pensamientos más avanzados del siglo XX. Ellos fueron soslayados por sus sucesores. Se dice que Platón quien era de familia de noble y por lo tanto rico, usó parte de su fortuna en adquirir los pergaminos dejados por Demócrito a fin de quemarlos, porque no estaba de acuerdo con sus planteamientos.

Platón (427-347 a de C) quién fuera discípulo de Sócrates y que tras la muerte de éste realizó numerosos viajes por todo el mundo griego y egipcio, a fin de ampliar su conocimiento.

Platón cuyo verdadero nombre era Aristocles, recogió al parecer, la leyenda egipcia de unos pueblos extinguidos, sin que dejara rastro alguno, cerca del estrecho de Gilbratrar. No pudo terminar la obra donde repetía el cuento porque lo sorprendió la muerte, o porque se dio cuenta de que los misteriosos atlántidos tenían una organización que no cuadraba con la que él, pensaba darle a los griegos. Este señor era tan utópico que proyectaba una sutil esclavitud de sus contemporáneos, pues quería reglamentarles la existencia a la salida del sol de un día, hasta la salida del sol del día siguiente. Esta noción de la Atlántida sobreviviente gracias a la promoción que le hiciere el ateniense , ha llegado hasta nuestros días y en los pueblos latinoamericanos es sostenida exclusivamente por traficantes de la ignorancia, que dicen estar en posesión de los secretos y de los progresos alcanzados por la sediciente cultura atlántidos.

No debe ser confundida esta idea supersticiosa que lleva veinticuatro siglos, con la concebida por los geólogos, según la cual en remota época, Suramérica y Europa formaban un solo continente que tendría la misma denominación. Los indicios de tal teoría estarían en los parentescos que se hallan en las plantas actualmente existen en el Viejo y en el Nuevo Mundo. El sujeto de nuestra especie, jactancioso de haber desentrañado la energía del núcleo atómico y de iniciar los viajes al espacio interplanetario, está tan obsesionado por las búsquedas mágicas como los sacerdotes egipcios, que examinaban el firmamento nocturno sin más auxilio que el de sus ojos o los creyentes medievales que veían fantasmas y demonios en todas partes.

Yo observo un paralelismo entre las discusiones de personas serias acerca de los platillos voladores y de los visitantes extraterrestres, con los debates que protagonizaban los antiguos doctores escolásticos, acerca de la virginidad de los ángeles o sobre el número de diablos que cabían en la punta de un alfiler. Las exploraciones con el fin de comprobar la existencia de la Atlántida de Platón, tuvieron un éxito al obtenido por los investigadores venezolanos que fueron al Medio Oriente, becados por la nación a fin de encontrar los restos del Arca de Noé. Es decir, no llegaron a ninguna parte.

Lo único que se sabe que la desembocadura del Guadalquivir en el Atlántico existió hace cuarenta y cinco siglos una ciudad llamada Tarteso, floreciente por su producción de bronce y siempre llena de turistas por la fama pecadora de que tenía. Isaías profetizó la desaparición de esta urbe, que en efecto, fue eliminada por los fenicios a fin de que no compitiera con Gades, hoy Cadiz, donde sus negocios les daban más utilidades.

Esta pudo ser la Atlántida. Hace más de treinta años se creyó que en un gran barco, hundido a setecientos setenta y dos metros frente a la costa noroccidental de España correspondía a la mencionada ciudad. El barco oceanográfico inglés Discovery II, palpó el lecho del mar con sus delicados aparatos, lo retrató y acabó con las ilusiones que se habían hecho los amigos de la fantasía, pues no halló muestras de cerámicas, de huesos, de edificaciones, ni de nada que tuviera que ver con una metrópoli sepultada.

marzo 01, 2020

Son muy pocos los que saben que la fisión nuclear del átomo es un hallazgo que le debemos a una mujer, una gran mujer: Lise Meitner.


Si la gran científica Lise Meitner hubiera identificado la fisión nuclear del átomo en Alemania habría sido mayor el riesgo que los naziz fabricaran la bomba A de que fuera otra la situacion del ser humano hoy. 


Es poco conocido el hecho de que la fison nuclear del atomo fue identificada por Lise Meitner, la gran científica judía que huyera de los naziz alemanes en 1938, antes de que le apresaran por su origen semita. Había nacido en Viena en 1078, donde aprendiera a bailar los valses de Strauss, a recitar los románticos versos de Goethe  y a encaminar sus pasos por los dominios de la física. Al amanecer de este siglo estaba fascinada con la obra y la imagen de Madame Curie. Le confesó a su padre, un culto doctor en leyes, que su mayor anhelo el de llegar a ser tan ilustre como la descubridora del radio. En 1907 sorprendía en Berlín a su  profesor Max Planck por la facilidad con que manejaba la teoría de los cuantos. 


Es curioso que no entrara en contacto con el joven Albert Eisten que tenia su misma edad, pero que ya había lanzado su teoría de la relatividad. Y sin embargo, la acción creativa de estos dos hebreos quedaría entrelazadas íntimamente en el tiempo. Lise Meitner empezó a trabajar con el  químico Otto Hann en 1908 y en 1934; ambos examinaron con expectación el bombardeo del uranio con neutrones realizado por Fermi, en el intento de construir  un elemento mas pesado. Fermi habia obtenido un muevo átomo pero sus contemporáneos se negaban a creerle. Hann y Lise  Meitner iban a repetir el ensayo , pasatiempo predilecto de los químicos de ese  entonces. pero ella debió  tomar a toda  prisa un tren hacia Holanda, ante el anuncio de su ciencia no le serviría mas de escudo contra las persecuciones que en Alemania sufrían los miembros del pueblo judío. 

De Amsterdam partió al Instituto Nobel  de Suecia donde la contrataron como docente y le facilitaron la continuación de sus experimentos. En una carta enviada clandestinamente por Hann y Strassmannn ellos le comunicaron lo que con timidez publicaran en una oscura revista de su país. Al repetir el bombardeo del Uranio-235  con nuetrones habían producido dos isotopos desconocidos. Lise Meitner  adelantó sus experiencias de este tipo con su sobrino Otto Frisch, otro notable investigador, discípulo de Neils Bohr, el diseñador del átomo moderno.  

La dama y su colaborador reiteraron una de sus pruebas hasta convencerse plenamente que el U-235 al recibir el impacto de un neutrón que le dispararan, se alargaba y se estrecha por ambos lados en su mitad, formando un 8 o algo así como un reloj de arena. Finalmente el núcleo se escondía en dos nuevos núcleos aunque mas livianos. Lise Meitner y Frisch no tardaron en darse cuenta de que el U-235 se trasmutaba en Barión  y en Krypton, al mismo tiempo que una parte insignificante de la masa del Uranio  desaparecía convertida en torrente de energía expresada mediante calor indecible, que ellos estimaron en dos millones de electrón voltios por cada átomo desintegrado. 

   

La fisión nuclear es un tipo de reacción nuclear. Ocurre cuando un núcleo se divide en dos o más núcleos más pequeños. Nuclei es el producto de fisión. La fisión nuclear puede ser involuntaria o provocada por la exposición a la radiación.    


Por primera vez el ser humano tomaba conciencia de la verdad contenida en la fórmula  eisteniana de que emergia IE) es igual a la masa (m) por la velocidad de la luz al cuadrado (c2). (E=mc2). Lisa Meitner y Frisch observaron que la segmentación del átomo hacia recordar a la de una célula cuando se divide en dos. Este fenómeno se llama fisión, palabra del léxico biológico que ellos utilizaron para enriquecer el léxico de la física nuclear. Neils Bohr, al ser enterado de este descubrimiento, se fue a los Estados Unidos y animó a Eisten a que le pidiera al gobierno de esa nación, la creación de la bomba atómica, por el temor de que los nazis que predicaban el exterminio de todas las razas con excepción de la suya, fueran a desarrollarla primero. 

Este riesgo hubiera sido mayor si el gran hallazgo lo hubieran hecho los dos científicos en las jurisdicciones del Tercer Reich. Lise Meitner fue después de Madame Curie la segunda mujer admitida en la Academia de las Ciencias en Suecia. Al concluir la segunda guerra mundial se trasladó a los Estados Unidos , donde comentó con tristeza las explosiones de Hiroshima y Nagasaki dicendo: " Las mujeres que estamos llamadas a cumplir la misión de tener hijos, no podemos desear la guerra en que ellos van a ser destruidos, si no la paz que es la que podrán sus más altos destinos. Debo hacer votos para que las fuerzas escondidas dentro del núcleo, no vuelvan a desatarse nunca más, sino para el bien humano". 

En 1968, cuando murió nonagenaria en Suecia, prefería en sus conversaciones el tema de sus recuerdos corriendo alegremente por los bosques de Austria, su patria natal. 

la Ciencia Amena de Arístides Bastidas
Un dia 18 de Noviembre de 1982
  




junio 12, 2015

Roberto Hooke es mejor conocido por el descubrimiento de la célula; fue también el inventor del pelo de los relojes modernos.



Lo que Hooke descubrió en realidad fueron las paredes de los envases de cada célula. Vemos uno de los admirables dibujos que él hiciera en una época en que faltaban tres siglos para que se ideara  la micrografía.

Si Roberto hubiera gastado menos tiempo en zanjar sus resentimientos injustificados, la ciencia de hoy tendría para él una gratitud mayor que la que le debe por el descubrimiento de la célula. En 1635 cuando naciera en Inglaterra, los caballeros se distraían con los tubos provistos de dos lentes, inventados en 1590 por los hermanos Jansen. A través  de los rústicos artefactos una pulga se veía del tamaño de un cigarrón, pues los mismos lograban aumentos hasta 30 veces. En su infancia Hooke se aficionó a estos instrumentos, que ya conocía cuando realizara sus estudios universitarios en Londres. A la vivacidad de su inteligencia unía la tendencia a aprender con prontitud los asuntos del saber, que todos le interesaban.


A los veintiocho años era miembro de la Royal Society, un mérito que hasta entonces alcanzaran sólo personas de una edad mayor. Era dueño de una inventiva fecunda que se manifestara en las innovaciones que hizo del barómetro, el micrómetro, el pluviómetro, el telescopio, la balanza de proporción y el helioscopio. Hizo aportaciones tan originales en el estudio de los resortes que su hallazgo de las propiedades de los que tienen formas de espirales guarda la más completa vigencia  en nuestros días. Veremos por qué hasta mediado del siglo XVII los relojes más adelantados que había eran los accionados por un péndulo. Por tanto no eran portátiles y dejaban ser útiles en los barcos cuyo bamboleo de entonces les restaba esta habilidad.


El microscopio de Hooke tenía un tubo principal de doce centimetro de largo dentro del cual había otro más pequeño deslizable. Subiéndolo o bajándolo se lograba el enfoque.

El muelle en espiral de Hooke se contraía y se dilataba sin que se alteraran sus funciones. De allí que empleara en los primeros relojes de pulsera y en los cronómetros marinos, en los cuales están representados por lo que llamamos el pelo. A pesar de su dinámica creatividad, Hooke sufría de cierto complejo de persecución. Tenía un carácter insoportable. Argumentando que él había sido el descubridor de la fuerza gravitacional, atacó insistentemente en lo personal a Isaac Newton, quien lo veía con terror por las crisis nerviosas que le desatara en una época en que no existían para nada los tranquilizantes con que en la hora presente se calman los maniáticos y los neuróticos.

En 1667  Hooke alcanzó la distinción de Secretario de la Royal Society y desde esta posición desencadenó sus más irreconciliables actitudes. Pero no cesaba de trabajar y de investigar todo a través de un microscópico primitivo que él mismo mejorara. Un día en 1663 observó en una lámina de corcho algo así como una red de compartimientos vacíos. Dio a cada  uno de ellos la denominación de célula al tiempo que anticipaba la teoría, de que en el interior de las mismas se alojaba un misterioso fluido vital. El bautizo sería confirmado setenta y cinco años más tarde por dos alemanes: Matías Shleider y Teodoro Shwam.


Hooke había considerado que los conjuntos de células podían compararse con las celdillas de un panal de abejas. Los avances de la microscopía en la tercera década del siglo XVIII le permitieron a Schleider advertir que la célula era la estructura primordial de las plantas. Un año más tarde, en  1839, Shawm señalaba que la célula lleva una doble vida: la que le correspondía como individuo y la que la vinculaba al tejido de que formaba parte. Luego concluía  en que la célula era el constituyente principal de todos los seres vivos,  vegetales o animales. Hooke no llegó a intuir esta culminación de un camino inicido por él, pues murió en 1703 cuando hacía nuevas búsqueda ontas y proyectaba nuevos pleitos con enemigos que solo existían en su imaginación.


Hooke no contaba desde luego, con los bombillos eléctricos que ilumina hoy las preparaciones deu los bionalistas. Veamos cómo se las arreglaba según sus propias palabras: “tomo un cono hueco de latón. En su extremo pequeño, fijo  con cera una lente plano-convexa, con la cara convexa vuelta hacia el objeto, en el extremo más ancho ajusto del mismo modo una gran lente plano-convexa con la cara convexa vuelta hacia mi ojo. Después gracias a un orificio lateral, que en segunda cierro con unos tornillos lleno de agua todo el espacio  entre las dos lentes. La imagen es mucho más clara que si el espacio estuviese ocupado por aire”. Eso no era del todo. De día colocaba el aparato cerca de una ventana por donde entraba el sol. Y de noche le ajustaba una lámpara de aceite con  un sistema de lupas para potencializar su luz.

marzo 09, 2013

La tesis de Pitágoras sobre la perfección de los números se les demoronó al buscar la raíz cuadrada de 2

 La tesis de Pitágoras sobre la perfección de los números se les demoronó al buscar la raíz cuadrada de 2.
Los antiguos griegos se afanaron en el estudio de la geometría bajo un móvil  complejo y menos utilizado  que el de los egipcios y el de los babilonios. Estos lo habían utilizado en sus expresiones más rudimentarias para calcular la superficie de un terreno o determinar las líneas de una edificación. Los griegos fueron más alla, Tales de Mileto dio pasos importantes en ese sentido, hasta establecer que la geometría es la matemática del punto, la línea, el área y el volúmen. Le siguió Pitágoras (582-497 Antes de Cristo),  dueño de una personalidad magnética y de una inteligencia privilegiada. Lamentablemente, Pitágoras, a quién se atribuye la paternidad del vocablo filósfo, andaba con un pie en la tierra y otro  en las nubes.
La celebridad de Pitágoras se funda en la tabla de multiplicar, pero el arte musical le deba sus imprescindibles bases matemáticas.


De algún modo se empapó de ciertas doctrinas orientales. Consultó los textos de Zaratustra, el reformador de la religión persa, y fundó una secta entre cuyos objetivos se mezclaban la ciencia  y el misticismo. Pitágoraa fue un injerto de  racionalista primitivo y de asceta en extremo. Indagó en el mundo de los sonidos y echó las bases de la notación musical, con la cual Beethoven nos legó su Himno a la Alegría en la Coral, y con la cual también se conciben las mostruosidades de la música rock. Pitágora descubrió reglas que parecen muy sencillas: mientras más corta es una cuerda, más aguda es su nota. Una cuerda que fuera el doble de otra, con las misma tensión, ofrecería la misma nota en la octava inmediatamente inferior. Supongo que estos principios fueron aplicados en el laúd conocido desde los tiempos egipcios.  

Los pitagóricos hacían  sus estudios místicos-científicos en el más estricto retiro. Se aliaron con los aristócratas y esto les perdió. Los demócratas persiguieron la escuela y su ilustre jefe fue enviado al exilio, fuera de Crotona, al sur de Italia, diez años antes de su muerte. Fue un longevo sorprenderte, pues llegó a celebrar los 85 años de edad en un período en que el hombre era fácil victima de cualquier enfermedad en sus tempranos años. Pitágoras redobló sus trabajos en el campo de la geometría. Gracias a este esfuerzo pudo elaborar su teorema, vigente hoy después de 25 siglos.

 El cuadrado construido sobre la hipotenusa o lado más largo de un triángulo, es igual a la suma de los cuadrados construidos sobre los catetos o lados más cortos.m


El teorema de Pitágoras lo enseñan en bachillerato y dice así: ¨En triángulo rectánc¡gulo, el cuadrado del lado más largo- la hipotenusa-es igua a la suma de los cuadrados de los otros dos lados más corto. Esta fue una de las primeras verdades científicas demostrables en cualquier momento. Pitágoras ensanchó el sentido abstraccionista que le comunicaran sus antecesores a la geometría. Ellos establecieron que un triángulo rectángulo  de 45 gradoslos tiene por igual en el cuaderno del niño que lo ha dibujado y en el hipotético que pudiéramos trazar entre el Sol, la Tierra y laLuna, en un momento propicio. Pitágoras y sus discípulos se sumergieron en el insonable nmundo de los números enteros. Con ellos pretendían explicarlos todo, desde las leyes del universo hasta las del sexo.

Un miembro de la secta  provocó una catástrofe  en esta concepción. Se dice que debido a ello fue ejecutado en secreto. Ellos consideraban que los números eran  perfectos, es decir, que tenían raíz cuadrada exacta, como sucede con el 3 para el 9,el 4 para el 16, el 9 para el 81, el 100 para el 10.000. La catástrofe indicada sucedió al pofundizarse en el conocimineto de la raíz cuadrada. La de 25 es el 5, la de 900 es el30. La raíz cuadrada de 4 es esñ 2. Ahora bien, Cuál es la raíz cuadrada del 2? Es imposible conseguirla con exactitud. Es aproximadamente el 1,41421. Podríamos repetir hasta el infinito este decimal  pero jamás la muktiplicación de este número por si mismo nos daría el dos. Y así fue como se desbarató la perfección que los piatóricos le atribuyeron a ls números.

Sin embargo, Pitágoraa se anotó en su haber valiosos aciertos. Descubrió que la Tierra es esférica. Precisó que la órbita de la Luna no sigue la circunsferencia del Ecuador, sino que pasa inclinada  sobre él. Este queda dentro de la órbita de ella como un aro pequeño introducida de lado dentro de un aro grande. Pitágoras fue el primer hombre en darse cuenta que el lucero del alba y el lucero vespertino eran el mismo astro: se trata de Venus, reflejando la luz del sol. En la obra de  Pitágoras se insertó por primera vez la  palabra matemáticas, procedente de otra griega , que se significaría enseñanza. Pitágoras es muy popular pero nadie fuie más ajeno a esa meta, pues quería que sus conocimientos fueran sólo para unos cuantos elegidos,

 

 

marzo 02, 2013

Genio en el estudio del cielo Tycho Brahe no es conocido como Nicolás Copérnico o Juan Kepler, vivió en un tiempo intermedio entre ellos dos.

 Genio en el estudio del cielo Tycho Brahe no es conocido como Nicolás Copérnico o Juan Kepler, vivió en un tiempo intermedio entre ellos dos.

Hiparco, un siglo antes de Cristo, descubría una estrella que no figuraba en el mapa de ellas, vigente desde los tiempos egipcios. Esta hazaña de identificar con una sola mirada, y sin ni siquiera el auxilio de una lupa, iba a ser sensacionalmente superada por otro astrónomo genial, cuyo nombre es digno de una mayor difusión. Ubicado cronológicamente entre Copérnico y Kepler - otros dos colosos de la investigación del cielo - quedó injustificadamente eclipsado por ellos. Me refiero al danés Tycho Brahe (1546 - 1601), cuyos estudios se sabe tan poco como acerca de sus orígenes  familiares. Se cree que procedía de una familia acomodada y orgullosa de sus blasones vikingos. Tampoco hay una confirmación histórica de que fue el sobreviviente de un parto dificil en el cual murieron su madre y su hermanito gemelo.
Brahe se equivocó en un segundo al calcular la verdadera longitud del año, en lo cual  fue superado por los mayas.

En los días de su juventud, las relaciones de los centros culturales y planteles educacionales de Europa eran tardías y lo eran más con Dinamarca, cuna de Tycho Brahe, y con los demás países nórdicos, por el congelante frío  que los sigue azotando durante la mayor parte del año. Nuestro micrografiado de hoy tenía que poseer  recursos, porque había adquirido, editadas en la imprenta, inventadas 120 años antes, el Almagesto de los árabes vertido en latín. En realidad el conocimiento astronómico concentrado en este texto era el de Ptolomeo. Este autor de una geografía en varios tomos, fue meritorio recopilador, pero no creador. Omitió la idea correcta de Aristarco de que la Tierra giraba alrededor del Sol, fortaleció la equivocada y opuesta teoría geocéntrica además de aceptar un Universo de esferas en las cuales andaban los astros.

A los 26 años Tycho Brahe, con unas pupilas más perpicaces que las de Hipartaco, hacía un enriquecido inventario al firmamento. Durante año y medio le siguó el rastro a una estrella que ningunos ojos, aparte de los suyos, habían visto antes. Estaba al tanto de que en el año 1052 los chinos y los japoneses habían conservado un fenómeno parecido. Tycho Brahe escribió un tratado de este trabajo,  y le dio a este punto, más brillante que Venus hasta que desapareciera, el nombre de Nova. Sus hallazgos atrajeron la atención de los científicos notables que iban a su patria a visitarlo y a enterarse de sus progresos. Uno de ellos había sido el comprobar que las tablas astronómicas de Alfonso El Sabio, habían errado en un mes la fecha de la aproximaciñon de Saturno y Júpiter.

A pesar de su mente prodigiosa y de sus experiencias acertadas, Tycho Brahe siguió admitiendo como auténtico el faso Universo de los griegos, hasta que lo asaltó una duda llena de lógica. Descubrió un cometa y pronto advirtió que su orbita no era circular y que de existir las esferas previstas por los Helenos, tendría que chocar con algunas de ellas. No ocurrió ninguna catástofe y por la cabeza del investigador pasó una idea revolucionaria: las órbitas de los astros eran ovaladas?. Aristóteles no había llegado a esta conclusión, porque con la confianza en su infabilidad, consideró que los cometas no podían chocar con nada porque estaban hechos de una sustancia que solo existió en su inamginación: el éter. Federico II, orgulloso de su vasallo, le cedió una isla en la cual estableció con disímiles artefactos e inventos, pero sin telescopio, el primer observatorio astronómico. 

El cometa le suscitó múltiples meditaciones y es curioso que, en vez de aceptar la idea correcta de Copérnico de que la Tierra girarar en torno al Sol, publicada tres años antes del nacimiento de Brahe, éste se hiciera autor  de una enmarañada suposición.Era que el Sol giraba entorno a la Tierra, mientras que los demás planetas giraban alreddedor de él. En Praga, Tycho Brahe, fue el mentor de otro genio, Juan Kepler. Lo que aprendió de su maestro y sus propias aptitudes, le permitieron deducir ls verdad de que las orbitas de los planetas en torno al Sol son elípticas. Brahe estaba atrapado en el concepto de Aristotélico de un Cosmo, que era con respecto al verdadero cosmo, una gotica de agua con respecto al Océano Pacífico. 

Tycho Brahe es el más penetrante observador, sin telescopio, del cielo que ha tenido la humanidad. Hoy sabemos que sus novas, tan admirablemente descritas por él, son estrellas opacas que de súbito se acrecientan y desprenden una luz intensísima que las hace más visibles  que las demás. Luego desaparecen por la sencilla razón de que estallan en fragmentos y así dejan de existir. En 1580, Brahe demostró que el calendario establecido por Julio César marcaba los años minutos después de que terminaban y que, por eso, las conmemoraciones religiosas llegaban con una anticipación de diez días. Gregorio II se apoyó en esta observación científica para introducir su calendario, todavía vigente, en el cual no son bisiestos  todos los años terminados en 00. Solo lo son los divisibles por 400, como 1l 1600, el 2000, etc.


diciembre 03, 2012

La historia de un caballo que era bien bonito, de Aquíles Nazoa.

La historia de un caballo que era bien bonito, de Aquíles Nazoa. 

     La historia de un caballo que era bien bonito, de Aquíles Nazoa.

Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines. 
Todos estábamos muy contentos con esa costumbre del caballo; y el caballo también porque como se alimentaba de jardines, cuando uno le miraba los ojos las cosas se veían de todos los colores en los ojos del caballo.

Al caballo también le gustaba mirarlo a uno con sus ojos de colores, y lo mejor del asunto es que con los ojos de ese caballo que comía jardines se veían todas las cosas que el caballo veía, pero claro que más bonitas, porque se veían como si tuvieran siete años. Yo a veces esperaba que el caballo estuviera viendo para donde estaba mi escuela. El entendía la cosa y miraba para allá, y entonces mi hermana Elba y yo nos íbamos para la escuela a través de los ojos del caballo.

¡Qué caballo tan agradable!

A nosotros cuando más nos gustaba verlos era aquellos domingos por la mañana que estaban tocando la retreta y ese caballo de colores llegaba por ahi vistiéndose de alfombra por todas partes que pasaba.

Yo creo que ese caballo era muy cariñoso. Ese caballo tenía cara de que le hubiera gustado darle un paseíto a uno, pero quien se iba a montar en aquel pueblo en un caballo como ese, pues a la gente de ahí le daba pena; ahí nadie tenía ropa aparente.

Como sería de bonito ese caballo que con ese caballo se alzó Miranda contra el gobierno porque se inspiró en el tricolor de sus labios y en el rubio de sus ojos.

Ese caballo si se veía bonito cuando estaban tocando ahí esa retreta y el Señor Presidente de la Sociedad de Jardineros lo traía para que se desayunara en la plaza pública.

Que caballo tan considerado. Ese caballo podía estar muy hambriento, pero cuando los jardineros lo traían para que se comiera la plaza, el sabia que en el pueblo había mucha gente necesitada de todo lo que alli le servían, y no se comía sino a los músicos.

Y los músicos encantados. Como el caballo estaba lleno de flores por dentro, ellos ahí se sentían inspirados y se la pasaban tocando música dentro del caballo.

Bueno, y como el caballo se alimentaba de jardines y tenía todos los colores de las flores que se comía, la gente que pasaba por ahí y lo veía esperando que los jardineros le echaran su comida decían: míreme ese caballo tan bonito que está ahí espantándose las mariposas con el rabo.

Como sería de bonito ese caballo que con ese caballo se alzó Miranda contra el gobierno porque se inspiró en el tricolor de sus labios y en el rubio de sus ojos.

Y el caballo sabía que decían todo eso, y se quedaba ahí quietecito sin moverse para que también dijeran que aquel caballo era demasiado bonito para vivir en un pueblo tan feo, y unos doctores que pasaron lo que dijeron es que lo que parecía ese caballo es que estaba pintado en el pueblo.

¡Así era de bonito ese caballo!

Todo el mundo era muy cariñoso con ese caballo tan bonito, y más las señoras y señoritas del pueblo, que estaban muy contentas con aquel caballo que se alimentaba de jardines. ¿No ve que como consecuencia de aquella alimentación lo que el caballo echaba por el culito eran rosas? 


Así, cuando las damas querían adornar su casa o poner un matrimonio, no tenían más que salir al medio de la calle y recoger algunas de las magníficas rosas con que el caballo le devolvía sus jardines al pueblo.

Una vez en ese pueblo se declaró la guerra mundial, y viendo un general el hermoso caballo que comía jardines, se montó en él y se lo llevó para esa guerra mundial que había ahí, diciéndole: mira caballo, déjate de jardines y de maricadas de esas y ponte al servicio de tal y cual cosa, que yo voy a defender los principios y tal, y las instituciones y tal, y el legado de yo no se quien, y bueno, caballo, todas esas lavativas que tu sabes que uno defiende.

Apenas llegaron ahí a la guerra mundial, otro general que defendía el patrimonio y otras cosas así, le tiró un tiro al general que estaba de este lado de la alcabala, y al que mató fue al caballo que se alimentaba de jardines, que cayo a tierra echando una gran cantidad de pájaros por la herida porque el general lo había herido en el corazón.

La guerra por fin tuvo que terminarse porque si no hubiera quedado a quien venderle el campo de batalla.

Después que terminó la guerra, en ese punto que cayó muerto el caballo que comía jardines, la tierra se cubrió de flores.

Una vez venía de regreso para su pueblo uno que no tenía nombre y estaba muy solo y había ido a recorrer mundo buscando novia porque se sentía bastante triste, ¿no ve que le mataron hasta el perro con eso de la defensa de los principios y tal?, y no había encontrado novia alguna porque era muy pobre y no tenia ninguna gracia.

Al ver ese reguero de flores que había ahí donde había muerto el caballo que comía jardines, el hombre cogió una de su gusto y se la puso en el pecho. Cuando llegó al pueblo encontró a su paso una muchacha que al verlo con su flor en el pecho, dijo para ella misma: que joven tan delicado que se pone en el pecho esa flor tan bonita. Hay cosas bonitas que son tristes también, como esa flor que se puso en el pecho ese joven que viene ahí. Ese debe ser una persona muy decente y a lo mejor es un poeta.

Lo que ella estaba diciendo dentro de ella con ese asunto, el hombre no lo escuchó con el oído, sino como lo oyó fue con esa flor que tenía en el pecho.
Eso no es gracia; cualquiera pude oír cosas por medio de una flor que se ha puesto en el pecho. La cuestión es que uno sea un hombre bueno y que reconozca que no hay mayores diferencias entre una flor colocada en el pecho de un hombre y la herida de que se muere inocentemente en el campo un pobre caballo.

Qué iba a hacer, le regaló a aquella bonita muchacha la única cosa que había tenido en su vida, le regaló a la muchacha aquella flor que le servía a uno para oír cosas: ¿quién con un regalo tan bueno no enamora inmediatamente a una muchacha?

El día que se casaron, como el papá de ella era un señor muy rico porque tenía una venta de raspado, le regaló como veinticinco tablas viejas, dos ruedas de carreta y una moneda de oro.

Con las veinticinco tablas el hombre de la flor se fabricó una carreta y a la carreta le pintó un caballo, y con la moneda de oro compro una cesta de flores y se las dio de comer al caballo que pinto en la carreta, y ese fue el origen de un cuento que creo haber contado yo alguna vez y que empezaba: "Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines".

La Fábula de la Avispa ahogada, del inolvidable Aquiles Nazoa.

        La Fábula de la Avispa ahogada, del inolvidable Aquiles Nazoa.


Escritor, periodista, poeta y humorista, cuya obra proyecta los valores de la cultura popular venezolana. Nació en la barriada caraqueña de El Guarataro. El hombre de las cosas más sencillas.

       La Fábula de la Avispa ahogada, del inolvidable Aquiles Nazoa. 

                                     La avispa aquel día, desde la mañana,
                                     como de costumbre, bravísima andaba.
                                     El día era hermoso, la brisa liviana;
                                     cubierta la tierra, de flores estaba
                                     y mil pajaritos los aires cruzaban.
 
                                     Pero a nuestra avispa -nuestra avispa brava-
                                     nada le atraía, no veía nada
                                     por ir como iba, comida de rabia.
 
                                     "Adiós", le dijeron unas rosas blancas
                                      y ella ni siquiera se volvió a mirarlas 
                                      por ir abstraída, torva, ensimismada, 
                                      con la furia sorda que la devoraba. 

                                    "Buen día" le dijo, la abeja, su hermana
                                      y ella que de furia, casi reventaba,
                                      por toda respuesta, le echó una roncada
                                      que a la pobre abeja, dejó anonadada.
                                        
                                     Ciega como iba, la avispa de rabia,
                                      repentinamente, como en una trampa,
                                      se encontró metida, dentro de una casa.  
                                      Echando mil pestes, al verse encerrada, 
                                      en vez de ponerse, serena y con calma
                                      a buscar por donde, salir de la estancia,
                                      ¿sabéis lo que hizo? ¡Se puso más brava!
 
                                      Se puso en los vidrios, a dar cabezadas,
                                       al ver en su furia, que a corta distancia
                                       ventanas y puertas, abiertas estaban;
                                       y como en la ira, que la dominaba  
                                       casi no veía, por donde volaba,
                                       en una embestida, que dió de la rabia
                                       cayó nuestra avispa, en un vaso de agua. 

                                      ¡Un vaso pequeño, menor que una cuarta
                                       donde hasta un mosquito, nadando se salva!
                                       Pero nuestra avispa, nuestra avispa brava,
                                       más brava se puso, al verse mojada,
                                       y en vez de ocuparse, la muy insensata,
                                      de ganar la orilla, batiendo las alas
                                      se puso a echar pestes y a tirar picadas
                                       y a lanzar conjuros y a emitir mentadas.

                                      Y así, poco a poco, fue quedando exhausta
                                       hasta que furiosa, pero emparamada, 
                                       terminó la avispa por morir ahogada.

                                       Tal como la avispa, que cuenta esta fábula,
                                        el mundo está lleno, de personas bravas,
                                        que infunden respeto, por su mala cara,
                                        que se hacen famosas, debido a sus rabias
                                        y al final se ahogan, en un vaso de agua.

noviembre 23, 2012

En las barbas de la Seguridad Nacional científicos ajenos a la tiranía echaron las bases de la Asociación para el Avance de la Ciencia, ASOVAC.

 
En el logotipo de la Asovac aparece un buho, símbolo de la sabiduría, junto con un microscopio  en que se examina el micromundo y una estrella que es la alegoría del universo

La Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia fue la simiente de las espigas interdisciplinarias que han surgido en los promisorios campos del conocimiento en venezuela. Sin los aportes de esta institución, el país careceria de la infraestructura que tenemos en esta esfera de la intelignecia. Hace casi ventinueve años, que sin ninguna expetiencia y con sólo el primer año de bachillerato, fui incorporado aln regimiento paracientífico, que entonces formara el doctor Francisco De Venanzi, motor de este rotundo cambio en la compañía del doctor Marcel Roche quien también confió en los dones informativos del nuevo recluta que era yo, en pos de estos dos hombres que tanto talento me infundieron. 

En esa época mis errores eran más ostensibles que los de ahora, pero mis dos patrocinantes  eran indulgentes y sabían que todo aprendiz se equivoca siempre. Yo los admiraba por el caudal informativo que les había dado el estudio y por la enterza de permanecer apartados de los cauces oficialistas y de soportar la riesgosoa ojeriza a que se exponían los que no estaban con la dictadura. De Venanzi había dejado su cátedra en protesta por la eliminación de la autonomía universitaria. Quiso la casualidad que su cuartel general, el Instituto Roche, estuviera en la Plaza Morelos a cien metros del cuartel general de los torturadores esbirros de Pedro Estrada. 

En el Instituto Roche nos encontrábamos pichones de periodistas como yo  y pichones de científicos como Raimundo Villegas, el actual Ministro de Estado. Allí con actitud flexible para la aceptación de los muchachos candidatos a miembros, actuaban De Venanzi y Roche vertebrando la ASOVAC, un movimiento en que se representaban más de treinta especialidades, cuyoscultivadores confrontaban sus respectivos logros  en las célebres convenciones para el Avance de la Ciencia. Contrastablemente esa fue la época de oro de la ciencia en los periódicos. Como la censura dictatorial suprimía muchos  materiales, el espacio vacío esa ocupado con las informaciones de nosotros, noveles reporteros.

De Venanzi incluye en el patrimonio de su noble sabiduría, el arte de estimular haciéndolo creer a uno que es valioso. Este fue el secreto del éxito que tuvo al reunir un ejércitos de novicios del conocimiento que lo amaban, cultivándolo con perseverancia y con honestidad. En muchas ocasiones cuando  mecanografiaba en el Colegio de Médicos las reseñas de los trabajos más llamativos de cada convención, De Venanzi leía mis cuartillas como quien no quiere laq cosa, sacaba la pluma fuente y escribía a mano correcciones hechas siempre en el lenguaje del quehacer informativo del periodista. Me entusiasma reconocer que también me enseñó cosas de mi oficio, con esa enriquecida intuición suya, tan enfundada en la más genuina modestia. 

Por lo que yo recuerdo, De Venanzi no era un devoto de la ciencia por la ciencia. Digo esto por dos razones: la primera era que siendo rector de la Universidad Central de Venezuela me dijo que la ciencia era la clave del porvenir del hombre y de sus sociedades. La segunda es que conspirando contra Perez Jimenez, nos propuso a Amílcar Gómez y a mi procedimiento tecnológico para enmudecer el sistema de comunicación del gobierno. Es cierto que algunas veces he lucido como si no quisiera la ciencia básica. Resumiré mi pensamiento al respecto recordando el hecho, de que en las naciones en que más se aplica la ciencia en la producción, la ciencia básica cuenta con los financiamientos que se merece.

Yo nací el doce de marzo de 1924. El doctor De Vennzi también nació el doce de marzo de un año que todavía no me ha revelado. Estoy por creer que las predicciones de su pseudociencia que es la Astrología, al observar que tenemos el mismo signo zodiacal, parecidas limitaciones físicas,  y una firma determinación de trabajar que es el mejor modo de vivir. Pero también en estos terrenos sigue siendo un maravilloso maestro, pues hace más de tres décadas le dio un jake victorioso a cierto síntoma que habría sido letal, si él no lo hubiera afrontado con una actitud más heróica que terapéutica. Su artículo de ayer  sobre mi persona me comunicó tanto júbilo como la distinción que me otorgó la UNESCO; no sé si, con acierto. He reflexionado que si yo fuera digno de esos conceptos cuales son los que se merecería él, que promovió la fe en sí mismo  en toda una legión de hombres en que el suscrito es uno más      

La Ciencia Amena de Arístides Bastidas.
29 de Octubre de 1981
 

febrero 20, 2012

Nunca se imaginó Elcano al aporte que haría a la ciencia al convertirse en el primer hombre que daría la vuelta al mundo.



Eran las ricas y tan abundantes las especies en las islas Moluscas. que el cargamento con que regresara Elcano compensó con creces todo el costo de la expedición de Magallanes.

Aunque Magallanes conservará para siempre el mérito principal de los logros con que enriqueció la geografía histórica y política, uno de sus lugartenientes conquistaría también la posteridad, al concluir triunfalmente la grandiosa aventura. Se trata de Juan Sebastián Elcano (1476-1526), un marinero vasco amigo de la inmensidad del océano y cazador de emociones fuertes, como lo demuestran los episodios de una vida que aunque divorciada del conocimiento, estaba destinado a incrementarlo. En este aspecto y en la temeridad, había de trazar un evidente paralelismo con Magallanes. Ambos se complementaron en un esfuerzo en el que el guipuzcoano dejaría claro que navegando siempre en línea recta, un barco volvía a su punto de partida.

Desde que Elcano culminó el viaje de tres años, a nadie, ni siquiera a los más fanáticos inquisidores, le quedó duda que la tierra y de que el mar era uno solo, que no había siete mares separados, como hasta ese entonces se afirmara. Debemos recordar que tan insólita travesía tenía solo un objetivo, que era el de que el Imperio Español compartiera el control del Archipiélago de Molucas, en el suroeste de Asia, en Indonesia. De allí los portugueses traían a Europa, por la vía oriental, los inapreciables cargamentos de clavos de olor, canela y otras especies, que en esa época alcanzaron un valor económico tan grande como el del petróleo en nuestro tiempo.


Juan Sebastián Elcano tentaba a la muerte por segunda vez en agosto de 1526, cuando lo sepultaran en las aguas del Pacífico.

El 8 de septiembre de 1521, los dos barcos que quedaban llegaron a Tidore, donde Elcano obtuvo del Sultán y a cambio de espejuelos y bagatelas, un inestimable cargamento de especies. En esta escala, en las Molucas, su suerte había sido mejor que en las islas de San Lázaro, como fueron bautizadas las Filipinas. El mismo reyezuelo que le fingiera a Magallanes su sometimiento a la autoridad española, a la muerte de ésta mataría a 32 oficiales de la expedición, mientras disfrutaban de un copioso banquete que les ofreciera. A este hecho siguió el de la quema de una embarcación.

En Tidore, el comandante de la Trinidad, Espinoza, se quedaría para repararla, con tan mala fortuna que un flota portuguesa que llegara, lo apresó y lo mandó a Lisboa en compañía de sus tripulantes. Elcano siguió adelante, haciendo gala de un coraje que no se arredraba ni ante a la hostilidad, muy justificada por cierto, de los aborígenes, ni ante la escasez continua de provisiones, ni ante la rebelión de los elementos durante las tempestades. En algún momento, después que salieron de los linderos de las aguas casualmente en calma, tanto Magallanes como Elcano, debieron pensar que el nombre del Océano Pacífico, que le dieran a aquella inmensidad acuática había sido un tanto precipitado.

Elcano tenía a su favor la circunstancia de que habían cesado los amotinamientos, pues al atravesar el Océano Indico, todos sabían que iban de regreso. Es de advertir que en varias oportunidades estos navegantes debieron valerse de la destreza de excelentes pilotos asiáticos, los únicos que tenían el dominio completo de la enorme extensión azul. Cuando pasaron por la India se sintieron como en casa porque las rutas de ésta con Europa eran conocidas desde muchos siglos antes. Pasaron frente a la punta del triángulo que hay en el África del Sur, en el cabo de la Buena Esperanza y ascendieron hacia el norte hasta llegar al Archipiélago de Cabo Verde, posesión portuguesa, donde por poco son descubiertos, pues le hicieron creer al gobernador que regresaban de América.

Mediante ese engaño habían obtenido los pertrechos con los que huyeron a España. El 8 de septiembre de 1521 Juan Sebastián Elcano se consagraba en la historia como el primero en darle la vuelta al mundo. Ese día La Victoria, la única de las cinco naves que retornara y 18 tripulantes hambrientos y cubiertos de harapos, únicos sobrevivientes de los 237 hombres de la expedición, eran aclamados en Sevilla luego de su espectral entrada en aquel puerto. La odisea abriría un capitulo decisivo en la ciencia de la cartografía y del tiempo: en el futuro la Tierra sería como un enorme reloj con 360 compartimientos verticales o grados, cada uno de ellos equivalentes a cuatro minutos.

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