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octubre 30, 2004

El gran químico Davy fue un poeta que pudo estar entre los precursores del romanticismo Inglés.

La Ciencia Amena. Arístides Bastidas.
Un día tal como hoy, 30 de Octubre de 1980


Davy creo la medalla que llenaba su nombre y que en el siglo pasado era equivalente al Nóbel que se da hoy a los grandes investigadores de la ciencia (reproducción estrella).


Antes de anclarse en las aguas promisorias de la química, a la que debe su gloria, Humphry Davy anduvo por los caminos de las matemáticas el humanismo y la poesía. Si la hubiera cultivado con pasión, quizás lo recordáramos hoy, al lado de esos precursores del romanticismo inglés que fueron Wordsworth y Coleridge, cuya “Balada Lírica” está entre las más hermosas descripciones de la naturaleza y de las gentes. Ellos fueron amigos de Davy, quien había nacido en 1778, en posesión de un ingenio con las más diversas y sobresalientes manifestaciones. A los veintidós años lograba el primero de sus descubrimientos: un gas que hacía sollozar o reír a las personas que lo inhalaban. Se trataba del óxido nitroso (N2O) denominado también gas hilarante.

Así aportaba a la cirugía un anestésico que todavía se usa en nuestro tiempo. Se interesó en el calor porque residía en una ciudad donde estaban de moda las maquinas de vapor de James Watt aunque había asimilado las enseñanzas del gran Lavoissier, estaba inconforme con la teoría del flogisto aceptada por el francés. Supuso con acierto que el calor era producido por el movimiento. Para demostrarlo frotaba dos pedazos de hielo en el vacío hasta licuarlos. Además ya se sabía que los primitivos encendían fuego mediante un roce acelerado d dos trozos de madera. El calor, según se aclararía después, se originaba en la medida en que las moléculas de un gas, disgregan velozmente ocasionando múltiples choques entre sí.

Hizo experimentos para demostrar que en determinadas condiciones, los metales podían aumentar de peso en presencia de aire. En efecto, los pesaba en su estado natural y después que estaban oxidados. Es obvio que los microgramos que así ganaban, se debían a las porciones de oxígeno con que se habían impregnado. Por esta vía dedujo la existencia de otros elementos aún desconocidos, disfrazados entre las capas de gases que pudieran cubrirlos. Hizo lo necesario para separar los componentes de la potasa y de la sosa. Comprobó que la razón le asistía al obtener otros dos metales que nadie había identificado: el potasio y el sodio.

Reiterando sus procedimientos aisló también el estroncio, el bario, el calcio y el magnesio. Ningún investigador había enriquecido tanto la tabla en que están los constituyentes de la materia, que más tarde sería reconocida como la de Mendeleiev. En 1806 Napoleón que estaba en guerra con los británicos, le otorgó a Davy sin reparar en que era inglés, un premio de tres mil francos, una inmensa fortuna para la época. El químico atravesó el Canal de la Mancha para recibir la distinción, aduciendo que los conflictos podían surgir entre los imperios pero jamás entre los científicos que eran gente de paz.

En 1811 estaba inválido y medio ciego por efecto de las inesperadas explosiones durante sus ensayos y a la inhalación de sustancias nocivas mientras los hacía. Sin embargo, siguió adelante. En 1813 publicada el primer libro que hubo en el mundo sobre la aplicación de los compuestos químicos para el mejoramiento de las cosechas agrícolas. En 1814 inventó un instrumento que acabó con los accidentes mortales que ocurrían en las minas de carbón, cuando el grisú inflamado por alguna chispa estallada causando derrumbes que sepultaban a los trabajadores.

Davy diseñó la lámpara que lleva su nombre, en que la llama está rodeada de una malla metálica que deja pasar el oxígeno a su interior, pero que enfría los gases, restándole la peligrosidad que tendrían en contacto con el aire en el exterior. Los mineros lo declaran héroe nacional y le tributaron múltiples honores por el más humano de sus inventos. Sus trabajos con la electricidad culminaron cuando construyó una pila con dos mil láminas. De está obtenía el voltaje para una lámpara de arco en la cual una chispa entre los dos polos separados, sirve para iluminar. Está idea sólo por Edison. Davy murió en 1829 después de renunciar, a causa de un ataque de apoplejía, a la presidencia de la Royal Society de Londres que tantos homenajes le rindiera

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