diciembre 27, 2014

La criaturita que se forma en el corazón de las semillas no nace cuando la expulsan sino cuando le conviene.






Realmente es copioso y grato el caudal de sustancias valiosas para la salud, que nos dan las plantas en sus frutas a cambio de que la diseminemos y cultivemos.  

Hay flores que después de desplegar el encanto de sus colores, de sus formas y de sus aromas, se secan y caen al suelo, sin dejar en la planta la menor huella de su paso. Eso le sucede a las flores  cuando a pesar de sus poderes seductores, les faltó el insecto aliado o la brisa amiga, que por casualidad, les transportara  a los pistilos el fecundante polen. Este es aportado por flores masculinas, en finísimos corpúsculos. Cada uno conduce una carga completa, cuyas partículas infinitesimales, nadie podría inventar. Entre otros materiales otros materiales, el polen lleva el ácido giberético , motorizara la maquinaria del embrión que él formara al unirse con la oosfera, el óvulo vegetal.
Hay flores femeninas y flores masculinas, igual que mujeres y hombres. La de la imágen corresponde a los que son como una alcoba de recien casados, pues tiene los órganos que dan células masculinas ycélulas femeninas.  

En este microscópico laboratorio viviente  la incipiente multiplicación de las células, recibirá un nuevo estímulo cuando le surjan otras dos hormonas en su interior, además del nombrado ácido. Esas nuevas hormonas son la antoxianina y la cinina, fuertemente vinculados a éste descendiente de una flor que sí dejó huella . Allí se irá diseñando  una criaturita que con notables diferencias, cubrirá los pasos ascendentales de un embrión animal  o humano hasta que está listo para nacer. Esa criaturita será como un retrato miniaturizado de la planta madre. Tendrá su alojamiento en un rinconcito de la semilla, cuyas restantes partes serán en su mayoría los nutrientes que la plantita utilizará y tome la decisión de nacer.   

El Hospedero  del útero materno no puede quedarse allí cuando se le vence el plazo. La micro planta oculta en la semilla pareciera tener voluntad y sabiduría,  porque sólo se despierta en su semi inerte cuna cuando  de algún modo (detecta en su entorno), la apropiada combinación de humedad,  y rayos infrarrojos, dentro del grado que harán factibles su nacimiento y germinación. Hay semillas desnudas como las de maíz y las caraotas, pero hay otras que se rodean  de una sabrosa pulpa como las de mango, el níspero, el tomate, la lechosa. Esa carnosidad con su riqueza alimenticia es la gratificación  que recibirá el animal que al ingerirla, se trague sin quererlo, la semilla  y la dispersa, sin proponérselo. Las plantas primitivas como las algas, líquenes, musgos y helechos no pudieron nunca desarrollar esa facultad y por eso fueron aventajados por las que hoy integran el 84% de las trescientas mil especies del reino animal. Ahora bien, cómo se elaboran los azúcares, los carbohidratos, aceites, vitaminas, proteínas y minerales concentrados en la fruta, incluyendo por supuesto la semilla?. Pues bien, los minerales como potasio, fósforo, calcio, sodio, magnesio y otros son tomados por las raíces y remitidos por ellas, en la savia ascendente  hasta las hojas donde se mezclarán con los azúcares, carbohidratos y vitaminas que irán en la savia descendente, producidos durante la fotosíntesis.
  
Esta última hace un reparto a domicilio en todas las células de la planta. Al entrar en las del embrión de la futura semilla, éste tomará las sustancias que le entreguen para reorganizarlas según las necesidades de su crecimiento y desarrollo. Así, almacenará las cadenas de energía concentrada en grasa y fabricará los aminoácidos de sus escasas proteínas. De dónde sale la escarlata de las ciruelas, el amarillo oro de los cambures o la fragancia de las piñas? No hay duda que esta presencia llamativa es un estímulo para los ojos y olfato de personas y animales. El amarillo es un pigmento, el carotenoide que se queda al descubierto cuando la clorofila desaparece y se transforma. 

El rojo es un barniz aportado por las hormonas antocianinas, que después de haber contribuido a manufacturar el producto salen a hacerle publicidad. Las amables fragancias de las frutas son el efecto de prosaicas reacciones químicas en el corazón de ellas. Las células atrapadas en esa zona hacen una respiración sin aire, es decir, anaeróbica. Esto hace  que en vez de gas carbónico y agua, ellos generen gas carbónico y alcohol. Esto último se asociará con los ácidos circundantes, dando lugar al grato y refrescante aroma de las piñas, los melones y el cambur manzano, cuando han madurado.  Aunque la naturaleza sea una esteta utilitaria, ¡ qué  grande es la bondad presente en todos sus quehaceres!      


La Ciencia Amena de Arístides Bastidas
Caracas, 17 de Mayo 1984

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