octubre 08, 2004

Hace 25 millones de años los mamíferos desplazaban a los obsoletos reptiles y asumían el comando del planeta

La Ciencia Amena. Arístides Bastidas.
Un día tal como hoy, 8 de Octubre de 1982

Al empezar su reinado sobre la Tierra, rinocerontes con muchos cuernos, caballos enanos y antecesores de dantas y ardillas. eran los eximios representantes de los mamíferos (Rep. Lombardi)

El paso de los reptiles a los mamíferos fue un violento salto en la evolución ascendente de las especies animales. Obviamente fue más importantes que el de los peces a los reptiles o que el de estos a las aves. Los mamíferos traían innovaciones tan extraordinarias, como termostato para estabilizar su temperatura, independiente del frió o del calor externo; un nido portátil para incubar sus huevos y para alimentar sus embriones, y la capacidad de fabricar el producto lácteo con los materiales y las vitaminas del crecimiento externo. Estos dones habrían de tener una significación trascendente en su éxito, pero ninguno de ellos podía compararse con el de un cerebro que por su peso y el número de sus neuronas, resultaba genial frente al del más competente de los reptiles.

Se cree que este bichito, en actitud defensiva y mirada maliciosa, cuyos fósiles se encontraron en Norteamérica, estuvo entre los mamíferos primigenios de hace 160 millones de años. (Rep. Lombradi)

Estos habían podido dominar la Tierra mientras las condiciones les fueron propicias, pero su sistema nervioso era muy pobre, para hacer que los genes entendieran la necesidad de cambiar y adaptarse a las nuevas condiciones del ambiente. No está claro si fue la desinformación a través de un sistema telegráfico deficiente con los genes, o si fue la ineptitud de estos para hacer las mutaciones correspondientes, lo que originó el declive primero, y la extinción después de los grandes dinosaurios. Estas imperfecciones serian superadas por sus descendientes placentarios, entre los cuales hubo igualmente otros ensayos fracasados de la naturaleza.

Se sabe que hace 280 millones de años existieron lagartos con una especie de bandera a lo largo de sus espinazos. Eran los pelicosaurios, que junto con los terápsidos, habrían sido los tíos de la estirpe en la que hoy se incluyen desde los ornitorrincos hasta el Homo Sapiens. Hace sólo 60 millones de años, un animalito, no más que una musaraña, según la teoría más aceptada, fundaba el linaje de los mamíferos. Se movía inquieto entre los árboles en los que su cerebro debía crecer, para obtener las neuronas que le faltaban para superar las dificultades de un medio que no tenía la seguridad del piso y dentro del cual debía emprender la cacería de insectos, que les servía de alimento.

Todavía merodeaban los últimos exponentes de los gigantes con sangre fría. Pero el cerebro del nuevo animalito, que era con respecto a su cuerpo, mucho mayor que el de los reptiles con respecto al suyo, le daría los mecanismos de la supervivencia triunfal. Hace 50 millones de años, la inocente musaraña tenía entre sus descendientes a un colosal cuadrúpedo, el creodonte, que en vez de insectos comía crías de herbívoros con el tamaño de un ciervo. Este sujeto era demasiado glotón y en curso de unos milenios había acabado con las fuentes de su subsistencia. Como tenía inteligencia, se las arregló para probar suerte volviendo al mar.

Se supone que el antecesor de las Zeuglodones o ballenas primigenias, que medían entre 18 y 2 de longitud. Eran muy delgadas, con el aspecto exterior que se atribuye a las legendarias serpientes marinas. En el Eoceno volvió otro animal ancestral, el Titanoterio, que con su tamaño, de cuatro y medio de largo por dos y medio de alto, tenía una dieta vegetariana de varias toneladas por día. Se cree que con sus dos grandes cuernos puntiagudos, fue el antepasado de los herbívoros. Entre aquellos cuadrúpedos sobresalió el hienodonte, tan corpulento, que podía derribar de una manotada a animales con el peso de un rinoceronte. Como tenía más fuerza que cerebro, desapareció si dejar huella.

Hace 25 millones de años, que comenzaba la Edad de Oro de los mamíferos. Los elefantes, que procedían del Moeritherium, no más grande que un cerdo criollo, habían alcanzado su volumen actual y mostraba con orgullo su trompa. Los caballos, que también arrancarán del pequeño Eohipo, eran más grandes que los ponys, y estaban en vías de alcanzar el tamaño de los que los que hay en La Rinconada. Los felinos estaban representados por el tigre de los dientes de sable, que, por cierto, se extinguió sin herederos. Los precursores de los primates andaban en cuatro patas y hubiera sido imposible vaticinar que entre los distintos especimenes que se derivarían de ellos, estuviera la traviesa criatura, sembradora de naciones e inventora única de la guerra.


No hay comentarios.:

Otros blogs dedicados a Arístides Bastidas: