octubre 04, 2004

El primitivo se abrigaba adosándose pieles de sus presas por el lado de las pelambres: éste fur el primer uso de la lana.

La Ciencia Amena. Arístides Bastidas.
Un día tal como hoy, 4 de Octubre de1991



Grandes mamíferos prehistóricos se defendieron de los períodos glaciales con un sistema de calefacción nautural. (Rep. Morgado)


Cuando el hombre se hizo agricultor, hacía frío hasta en la estación de verano, porque aún el clima sufría las consecuencias de la cuarta glaciación del último millón de años. Se abrigaba con pieles de sus prensas, cuidando de que el lado de la pelambre quedara en contacto con su cuerpo. Era demasiado temprano para que se valiera de la confección textil, a pensar de que sabia urdir redes con fibras de bejucos para pescar. No hay evidencia de que sus primeros animales de cría fueran las mansas ovejas y sus malhumorados esposos, los carneros. Pero la sumisión temperamental de estos herbívoros los hacia proclives para el nuevo que hacer humano del pastoreo. Además su pelambre era la que daba a los excavernícolas mayor protección contra las heladas invernales o no.

Para mi, contemporáneo de las maquina que halan, es un enigma el modo de hacer kilómetro de hilo con la lana de una sola oveja. Por eso consideró alto el cuociente intelectual de quienes hace 7 mil años hacían ropas con estas materia prima, que precedió al algodón y al lino en el viejo mundo. Los grabados en las tumbas de las faraones nos permiten deducir que los egipcios apacentaban rebaños de ovejas de pelambres densas, en zonas anegadas por el Nilo, e las que sobrevivían hierbas resistentes a las sequías, después de las cosechas de cebada y de trigo. La primera cita del Génesis sobre estos beneficios cuadrúpedos es acercas de su esquila. Es más adelante donde se habla de las ovejas del Señor.

La lana, cuya hebra tienen un longitud oscilante entre los 35 milímetros y los 35 centímetros, tiene una estructura mil veces más compleja que la de la seda artificial. Esta hecha de carbono, oxígeno, nitrógeno, hidrógeno y azufre, además de trazas de calcio y otros elementos detectados por la moderna bioquímica. Puede haber por centímetro cuadrado hasta 3 mil hebras de este pelo modificado. No hay riesgo de que apelmace porque la superficie de cada hebra está cubierta de un lubricante con el cual se aísla y se desliza sobre las demás en caso de una presión. La lana es pésima conductora del calor y por eso mantiene encerrado el despedido por el cuerpo de una oveja o de una persona, preservándolos de cualquier temperatura congelante.

Está hecha de proteínas como insinuando al señalar los elementos que entran en su composición. Pero estas proteínas no alimentarían a nadie porque no andan de su cuenta como las que comemos. Son como eslabones de una cadena de acero. El perro, aliado del hombre primitivo durante la persecución de las presas y su captura, le prestó también los servicios de su inteligencia. En 70 siglos ha ejercido el trabajo de impedir que a los pastores se les descarríen las ovejas. Cuida con más pericia que su amo, de que cada una permanezca en su lugar en el rebaño. Después de los inviernos cuando se les deja encaminarse a las montañas para que vivan por su cuenta, corresponde al perro ovejero la tarea de reagruparlas. Nadie sabe como distingue las de su rebaño, ya que nunca recoge las del rebaño ajeno.

Hay otros mamíferos con lana, como la cabra de Angora, la vicuña, la llama y la alpaca de los andes sureños, pero sus vellones son raros y no se prestan a la explotación. En la prehistoria existieron los únicos seres que aventajaron a las ovejas en la producción de lana. Pesaban más toneladas que un tractor y para impedir que las glaciaciones los gelificaran, desarrollaron espesas pelambres de lana, con enormes mechones colgantes de hasta dos metros de longitud a los lados de sus cuerpos. He aludido al elefante, al rinoceronte y los felinos lanudos. La lana no se fosiliza pero cadáveres de esos animales, se han extraído de las zonas de hielo perpetuos de Siberia.

Tal vez sea especulativa la idea de que la suerte de Latinoamérica, durante la conquista y la colonización, se vincula un poco con la lana. A mediados del siglo XV había 16 mil telares de lana en España, los cuales eran una de sus pocas fuentes de ingreso extranjero. Eran manejados por judíos y moros, los únicos especializados en tal industria. Torquemada, el inquisidor que quemaba vivos a supuestos herejes para purificarles el alma con el fuego, aconsejó a la dominante Isabel y al dócil Fernando, que desterraban a los judíos y los moros. Los telares de lana se redujeron a 60. Una feroz crisis económica agobio a España. Desesperados por lograr riquezas providenciales, los reyes no nos enviaron agricultores, artesanos y otros trabajadores, sino oleadas de vándalos codiciosos del oro y la plata, con los cuales cargaban barcos enteros de retorno a la Península.

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