septiembre 30, 2004

Seríamos superdotados si tuviéramos la inteligencia que en proporción a su cuerpitos tienen los monos Tití.



En un certamen de la simpatía y de la gracia en el reino animal quedarían de últimos ciertos políticos, y de campeones los diminutos monos Titi. Son nativos de las selvas tropicales de América donde ejemplarizan la eficacia de la planificación familiar. Con ese fin disponen de hormonas que los hacen prudentes en reproducción, y genes que le dan una inteligencia relativamente superdotada. Han perpetuado sus especies durante millones de años sin acudir a la estrategia de los pequeños roedores, que se multiplican explosivamente, a fin de que aseguren su ascendencia los pocos que escapan a la voracidad de sus enemigos naturales. Los ratones pueden alimentarse de toda cos que haya estado viva y por eso halla en suelo de cualquier arboleda una despensa repleta.

Una pareja da lugar en seis meses a cinco generaciones, algo así como doscientos descendientes. En ese mismo lapso un matrimonio de titíes da lugar a una sola cría. Aunque hay monitos de este género más pequeños que una ardilla, se niegan a adoptar la práctica de tener muchos hijos para que a su predadores le sobre la comida. Son limitados pero selectos los platos de su comedor en los verdes ramajes donde tienen sus domicilios y sus refugios. Ingieren frutas, cogollitos, insectos y pajarillos a los que cazan como los gatos. Son omnívoros pero su aparato digestivo es tan subdesarrollado como el nuestro, pues no procesan la celulosa presente en los vegetales vivos o muertos.

El momo Tití que mide 24 cm. De la cabeza al coxi es un gigante pues la mayoría de sus especies no llegan a 20 cm. La enanan tiene apenas 14 cm. y cabría en la mano de una persona adulta. Ente los primates, son después del hombre son los más inclinados a la vida en sociedad. Como los demás animales sociales incluyéndonos nosotros desde luego practican la coexistencia en grupos, según el principio de vivir y ayudar a vivir. Los monos Tití forman manadas de hasta 100 individuos. Cada uno sabe el significado de las señales de un complejo código basado en aullidos y en silbidos. Están consciente de su vulnerabilidad por eso cuidan más que nadie su pellejo. No sólo corren riesgo en las pocas oportunidades en que marchan a un abrevadero.

También deben vigilar al cielo porque del mismo les puede bajar, no un ángel protector, sino un águila devoradora. De allí de que aventuren poco en la parte más alta de las copas arbóreas. En las zonas impenetrables de la selva de Guayana suelen encontrarse caminitos a través de los cuales los monos tití se dirigen, en fila india, a los orillas de los ríos con el propósito de comer algo que para ello es como el salmón irlandés para los nuevos ricos. Se tratas de las flores de ciertas enredaderas. Otra curiosidad más de la naturaleza es que parecen saber el día preciso en que los botones van a despuntar. La mirada de estos liliputienses parientes nuestros la observa todo con la agudeza y la penetración de un Sherlock Holmes a un sospechoso:

De su vista depende su eficiente capacidad precautelativa. Con ella y sus oídos cada individuo es un virtual centinela a tiempo completo. Se le considera como los únicos monos disciplinados del nuevo mundo, ya que los restantes tienden a la desobediencia con sus jefes de grupos. En todos los mamíferos la jefatura se conquista mediante enfrentamientos entre los candidatos a ejercerlas. Así se establece cuál es el que tiene más fuerza y más habilidad para sortear cualquier compromiso. En los monos tití la posición de mando es ganada en un modo singular y único en el mundo animal. En presencia de las hembras que hacen de jurados exhiben sus órganos reproductivos en erección. El que logra una mayor duración de la misma, es proclamado por todos como nuevo comandante. No hay en ello un signo de pornografía, pues la misma es exclusiva del hombre civilizado. Mediante esta prueba la comunidad descubre a sus miembros de mayor competencia genética para conducirla. Los monos tití como los demás ven en tres dimensiones y en colores. De allí que entre ellos se cuente una especie del Amazona, con el lomo verde oliva, las patas blancas inferiores blanco amarillenta y las piernas anaranjadas. Saben agradar al hombre con su vivacidad, sus piruetas y jugueteos. Lo aceptan como compañeros pero mueren por debajo de los 20 grados C. y también de nostalgia cuando se quedan solos demasiado tiempo. La razón de su elevado cuociente intelectual es la que posee un cerebro que en proporción a su cuerpo es más grande que el de los delfines, los chimpancés, los hombres en proporción a los suyos.

La Ciencia Amena. Arístides Bastidas.
Un día tal como hoy, 30 de Septiembre de 1991




1 comentario:

Clara dijo...

fantastico fenomenal es un gran ayuda tareas yo soy una niña de 9 años y buscaba un animal amazónico y se me ocurrió el mono titì es fantastico soy de trujillo

es un ayuda tareas

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