noviembre 12, 2009

Cuando las plantas padecen anemia por falta de hierro sus hojas se tornan blancas como si fueran de papel



El hierro es básico para los glóbulos rojos, pero desconocemos la ubicación exacta del vanadio, que cuando falta del todo quita el apetito y cuando sobre, aumenta las grasas en los cerdos.

No debemos sorprendernos de que en el cuerpo
humano estén presentes casi setenta elementos de la materia, entre gases, metaloides y metas. Esta es una herencia que todos los seres vivientes terrestres, hombres, plantas, animales, microbios trajimos del mar, cuna de la vida primigenia en el que están disueltos casi todos los cuerpos, comprendidos en la tabla de Mendeliev. Lo que si resulta interesante es el hecho de que los pobladores de las aguas azules, no solo aceptaran en su constitución a esos elementos, sino que también aprendieran a aprovecharlos de la manera mas optima. Así, el caldo inerte del océano con todas las sustancias que flotan en el, tiene hoy su replica en la sangre aunque esta no solo sea transparente y haya adoptado el color rojo.

Además, la sangre es un tejido vivo y el agua marina no alcanzara nunca ese tango. Pero sigamos con nuestro asunto. Un bioanalista comprobaría que estamos hechos de un 65% de oxigeno, un 18% de carbón y un 10% de hidrogeno, los cuales junto con las visibles proporciones de calcio y de fósforo en el esqueleto, compartirían la denominación de macroelementos. Estamos familiarizados con ellos y también con minerales que intervienen en nuestra fisiología, como agentes decisivos de la buena salud y de la alegría de vivir, pero en cantidades pequeñas e infinitesimales.

Son llamados microelementos u oligoelementos. El mas famoso de todos es el hierro, que al oxidarse le da su color a los glóbulos rojos. Está entre los poquísimos materiales que el organismo humano y el de los animales sabe reciclar, pues es retirado de los hematíes muertos para incluirlo en los que habrán de nacer. Por regla general se llama oligoelemento al que no llega a un gramo por kilo en la composición del cuerpo. En este caso se hallarían el sodio y el potasio. A ambos se le atribuyen las funciones de conductores eléctricos al servicio del cerebro y el corazón. Se estima que el último es en parte radiactivo, a fin de participar en las mutaciones genéticas exigidas por las readaptaciones.

Ya sabemos que la falta de hierro causa anemia en casi todos los miembros del reino animal. Data de hace poco tiempo relativamente, el hallazgo de que la carencia del mismo ocasiona un daño parecido a los árboles y a sus afines, pues les impide generar suficiente clorofila y les cambia el verde esperanzador de sus hojas por el cloro blanco del raquitismo. Aclaro como en las películas que cualquier semejanza con hechos reales y ficticios se debe a pura coincidencia, pues no simpatizo con ninguno de los dos matices. El cobre anda también en nuestro tejidos sin que sepamos cual es su oficio.

En cambio se ha determinado que las plantas que no tienen crecen mal, porque es un eficiente ayudante en la asimilación del nitrógeno, tan fundamental para la confección de proteínas. Ese metal de nombre tan extraño, el molibdeno, es indispensable para que los vegetales conviertan al fósforo inerte de la tierra en el fósforo orgánico de la vida, Se ha establecido que la inexplicable quema de ciertas hojas vegetales, se debe a la acción de sales nítricas empozadas en sus vénulas por falta del molibdeno que las hiciera circular. En cuanto al zinc se le observa un comportamiento contradictorio, pues mientra su carencia frena el crecimiento de las plantas su exceso hace lo mismo con animales como los erizos.

Los avances en esta área son posibles porque la ciencia dispones de aparatos que pueden identificar una solo parte de cien millones de partes, es decir, un gramo de sal en cien mil litros de agua. Así se ha descubierto que el hígado es un autentico centro minero, pues cuando nos excitamos vierte en el torrente sanguíneo partículas de manganeso, silicio, aluminio, titanio y cobre, que seguramente van a cumplir una misión reguladora aunque nadie sabe como. Otra novedad es la importancia del manganeso es la formación de los huesos, su ausencia los debilita al tiempo que disminuye el poder reproductivo y neutraliza algo tan sagrado y hermoso, como es el instinto maternal. Así, en una etapa preliminar esta el conocimiento de los oligoelementos. Cuando sepamos lo que hacen, como lo hacen y cuando lo hacen, se resolverán muchos de los actuales enigmas de la salud y de la vida.

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