noviembre 05, 2009

Aunque se lo tenía calladito la reina de las abejas tiene seis esposos y los mata durante su vuelo nupcial.

Si muriera una reina madre y sobrara las existencias de jalea real, ciertas obreras se volverían reproductoras, como señoritas viejas que al fin tienen hijos.

ES DE SUPONER QUE LAS abejas, que jamás podrían tomar un compás, un cuadrante y una regla, se anticiparan al hombre, en el uso de las leyes principales de la trigonometría. Las mismas les fueron decisivas para aprovechar la alternativas de quedarse en este mundo. De otro modo se habrían perdido al alejarse de sus colmenas, puesto que estarían en el caso de navegantes sin brújula, que en alta mar les faltara la estrella por la que se orientaban. En efectos, las abejas al salir de casa, trazan un ángulo entre el sol, el panal y la dirección que toman. Es increíble, pero miden con exactitud de computadoras las fluctuaciones en los grados de ese ángulo, causadas por el movimiento del sol y por el de ellas.

Aplican esa facultad de igual modo en los días opacos, porque perciben la posición del astro rey, a través de los rayos ultravioletas que logran siempre atravesar las nubes. Los entomólogos del mundo han logrado respuestas a centenares de interrogantes sobre estos seres que monopolizan en la tierra la formula de la miel. Pero están conscientes de que son mucho mayores los secretos por descubrir que en ellos depositara la naturaleza. Son los únicos irracionales con una noción sagrada del trabajo, que comparten el principio bíblico de que la pereza es un pecado capital y que por tal razón lo sancionan con la más severa de las penas. Todo esto lo apreciamos en el desprecio con que los matan cuando exceden el numero en que se les acepta como reserva para la reproducción.

La abeja reina no gasta su pólvora en zamuros, pues usa espermatozoides en los huevos que van a producir abejas laboriosas y se los niega a los que va a producir zánganos.

Los pobres se parecen a los reposeros crónicos, pero al menos tienen la justificación de su debilidad genética. Tienen mama pero no papa, porque nacen de huevos que no han necesitado de ningún espermatozoide que los fecundara. No hacen ningún oficio e incluso se mueren de hambre si les faltan las criadas que les den de comer. En el fondo de todo ellos son victimas de un sino biológico, por el cual acumulan todas sus energías para el día de la gran prueba, durante el cual alcanzaran el máximo honor y no sabe uno si el máximo pacer junto con la madre.

Esto les sucederá cuando una reina joven emprenda el vuelo nupcial, con el fin de fundar su propia nación. Todos los zánganos correrán tras ella con la esperanza de ser los primeros en alcanzar sus favores. La mayoría perecerá en este vano anhelo. Y aún los cinco o ser, que después de impacientes turnos, cubran a la coqueta e inmisericorde alada, habrán cavado en el aire sus propias sepulturas. La reina escogerá con su olfato un paraje vegetal apropiado, improvisara un nido a buen recaudo y pondrá huevos fertilizados. De allí saldrán obreras, que de inmediato irán en busca de néctar para alimentarse, para segregar cera y para acometer la construcción de la colmena.

Edificada esta, cada insecto acarreara diariamente hasta setenta miligramos, ¡casi el doble de su peso! En néctar, que en las celdillas y mediante cambios químicos que aun se desconocen, darán lugar al famoso fluido enaltecido así por Salomón en el Cantar de los cantares: miel y leche hay debajo de tu lengua, amada mía”, Del polen que les reste después del que depositan en las flores hembras, obtendrán proteínas, vitaminas y azúcares para el propio consumo, para la elaboración de la jalea real. Esta les es servida a todas las larvas en sus primeros tres días, pero de ahí en adelante será reservada para las elegidas como futuras soberanas. Debe comunicarles una gran fuerza, por el gran tamaño que alcanza, por su capacidad para generar mas de mil quinientos huevos diarios y por su longevidad de tres años o mas, doce veces superior a la de las obreras.

Hoy sabemos que el olor de las flores descubiertas por las abejas, les ayuda a volver a ellas, pero es a través de una danza en círculos con la que evidencian la complejidad de su trigonometría, como les informan a las demás de la ubicación del dulce caudal que encontraron.

Su distribución del trabajo es por especialidades, sino por periodos. En sus primeros 18 días la obrera hace el aseo urbano, vigila el aire acondiciona, es constructora de celdillas, da comida a la reina, a los bebes, y a los zánganos, almacena néctar y óllen y produce miel. Posteriormente se dedicara a localizar la materia prima y a acarrearía hasta las factorías del panal, ¡Y pensar que con tales ejemplos, hay quien hable mas de los insectos!

1 comentario:

Alí Reyes H. dijo...

Excelente. De verdad

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