diciembre 17, 2004

Lawrence el físico atómico que inventara el ciclotron malogró las metas de su genio al respaldar el uso de la bomba atómica.

La Ciencia Amena. Arístides Bastidas.
Un día tal como hoy, 17 de Diciembre de 1981

Ernesto Lawrence, Nobel en 1939, cuando trabajaba en aislar de las betas de Uranio, el peligroso U-235 que existe solo a razón de 715 centígrados por Kilo.

Se dice que David venció al gigante Goliat una pedrada en la frente, que le disparara como una onda a la que previamente le diera muchas vueltas con la mano. Soltó el improvisado proyectil cuando estimó que había calzado el impulso necesario para cumplir su cometido. Un procedimiento análogo, con las inevitables diferencias fue usado por Ernesto Lawrence para bombardear los átomos con el propósito de romperlos y conocer su estructura. Este físico norteamericano se ganó el premio Nóbel, al inventar un aparato dentro de cual los protones son lanzados contra el núcleo de un átomo. Durante su trayectoria describen círculos que aumentan su velocidad, a fin de que su choque con el blanco sea suficientemente intenso.

Este invento data en 1930 cuando Lawrence con sus 29 años, era el más joven de los científicos de la Universidad de California. Antes del que apareciera el nuevo instrumento denominado ciclo un, los investigadores empleaban algo así como la pistolitas para disparar las partículas. En los años 20 Routherford se había quedado boquiabierto, cuando algunas de las partículas alfa que arrojara contra una placa de oro, se había devuelto. El gran neocelandés decía que el hecho de había producido la impresión de una bala de 5mm que rebotara al aproximarse al papel de seda contra el que iba dirigida.

Posteriormente se supo la explicación de este fenómeno. La partículas alfa habían retrocedido porque su velocidad era demasiado pobre, para impedir que la repelieran los núcleos, que al igual que ella están provistas de electricidad positiva. Era imprescindible un método que incrementara el avance de los proyectiles subatómicos, para que el trabajo de los investigadores siguiera adelante. s Ernesto Lawrence dio la solución que muchos de sus colegas buscaban en la más importantes centros atómicos del mundo. Dentro de su ciclotrón hay una serie de electroimanes atraían a los protones y los repelían haciéndolos girar en órbitas en las cuales se aceleraban, igual que la bala cuando salen dando vuelta por el impulso que recibió en las estrías del cañón.

El Coclotrón dentro del cual se aprovecha las características de las partículas electrizadas sub-atómicas de curvarse, formando una circunsferencia, cuando pasan por los dos polos de un imán.

Lawrence que naciera en 1901, se había graduado en 1920 en la Universidad de Dakota del Sur. Sur de PH lo obtuvo en 1925 en la Universidad de Yale , después de lo cual y gracias a la originalidad de sus trabajos, fue admitido en la Universidad de California. Su ciclotrón fue empleado inicialmente para elaborar isótopos radioactivos, cuyas emanaciones eran especialmente útiles en los tumores del cerebro. Después de 1939 cuando lo galardonaran en el Nóbel, Lawrence estuvo entre los hombres que intervinieron en la construcción de la bomba "A". De hecho, su ciclotrón perfeccionado, había ofrecido el modo inicial de desintegrar el núcleo atómico.

Por cierto que dentro de ciclotrón se comprobó que los protones a inmensas velocidades aumentaban su masa, la cual estaba previsto en la teoría de la relatividad de Einstein. Este primer acelerador de partículas fue seguido de otros como el betratón y el sincrotón, dentro del cual las partículas pueden marchar a 300.000 kilómetros por segundo. Estos últimos aparatos tienen dimensiones colosales, porque son las requeridas por los corpúsculos infinitesimales de la materia para dejarse examinar. El ciclotrón de los laboratorios de Brookhaver en Norteamérica es un gran túnel con 800 metros de circunferencia.

El interior de los mismos está vacío, con el objeto lde que los átomos del aire no ataje a las partículas aceleradas y a fin de que las mismas, se deslicen con el impulso creciente del niño que se lanza por largo tobogán. Desgraciadamente, labor de servicios de este innovador del conocimiento tuvo una mácula, consistente en el entusiasmo con que respaldó el empleo del artefacto nuclear contra Japón. Como se sabe Robert Oppheinhaimer y otros que encabezaran la fabricación de esa arma por temor a que los monstruosos nazis la alcanzaran primer, recomendaron que se le hiciera una demostración de su poder a los nipones, en una isla desierta y sin gente. Ernesto Lawrence murió en 1958 y en 1970 fue bautizado como el laurencio, elemento transuránico número 103, descubierto este año.

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