marzo 02, 2013

Genio en el estudio del cielo Tycho Brahe no es conocido como Nicolás Copérnico o Juan Kepler, vivió en un tiempo intermedio entre ellos dos.

 Genio en el estudio del cielo Tycho Brahe no es conocido como Nicolás Copérnico o Juan Kepler, vivió en un tiempo intermedio entre ellos dos.

Hiparco, un siglo antes de Cristo, descubría una estrella que no figuraba en el mapa de ellas, vigente desde los tiempos egipcios. Esta hazaña de identificar con una sola mirada, y sin ni siquiera el auxilio de una lupa, iba a ser sensacionalmente superada por otro astrónomo genial, cuyo nombre es digno de una mayor difusión. Ubicado cronológicamente entre Copérnico y Kepler - otros dos colosos de la investigación del cielo - quedó injustificadamente eclipsado por ellos. Me refiero al danés Tycho Brahe (1546 - 1601), cuyos estudios se sabe tan poco como acerca de sus orígenes  familiares. Se cree que procedía de una familia acomodada y orgullosa de sus blasones vikingos. Tampoco hay una confirmación histórica de que fue el sobreviviente de un parto dificil en el cual murieron su madre y su hermanito gemelo.
Brahe se equivocó en un segundo al calcular la verdadera longitud del año, en lo cual  fue superado por los mayas.

En los días de su juventud, las relaciones de los centros culturales y planteles educacionales de Europa eran tardías y lo eran más con Dinamarca, cuna de Tycho Brahe, y con los demás países nórdicos, por el congelante frío  que los sigue azotando durante la mayor parte del año. Nuestro micrografiado de hoy tenía que poseer  recursos, porque había adquirido, editadas en la imprenta, inventadas 120 años antes, el Almagesto de los árabes vertido en latín. En realidad el conocimiento astronómico concentrado en este texto era el de Ptolomeo. Este autor de una geografía en varios tomos, fue meritorio recopilador, pero no creador. Omitió la idea correcta de Aristarco de que la Tierra giraba alrededor del Sol, fortaleció la equivocada y opuesta teoría geocéntrica además de aceptar un Universo de esferas en las cuales andaban los astros.

A los 26 años Tycho Brahe, con unas pupilas más perpicaces que las de Hipartaco, hacía un enriquecido inventario al firmamento. Durante año y medio le siguó el rastro a una estrella que ningunos ojos, aparte de los suyos, habían visto antes. Estaba al tanto de que en el año 1052 los chinos y los japoneses habían conservado un fenómeno parecido. Tycho Brahe escribió un tratado de este trabajo,  y le dio a este punto, más brillante que Venus hasta que desapareciera, el nombre de Nova. Sus hallazgos atrajeron la atención de los científicos notables que iban a su patria a visitarlo y a enterarse de sus progresos. Uno de ellos había sido el comprobar que las tablas astronómicas de Alfonso El Sabio, habían errado en un mes la fecha de la aproximaciñon de Saturno y Júpiter.

A pesar de su mente prodigiosa y de sus experiencias acertadas, Tycho Brahe siguió admitiendo como auténtico el faso Universo de los griegos, hasta que lo asaltó una duda llena de lógica. Descubrió un cometa y pronto advirtió que su orbita no era circular y que de existir las esferas previstas por los Helenos, tendría que chocar con algunas de ellas. No ocurrió ninguna catástofe y por la cabeza del investigador pasó una idea revolucionaria: las órbitas de los astros eran ovaladas?. Aristóteles no había llegado a esta conclusión, porque con la confianza en su infabilidad, consideró que los cometas no podían chocar con nada porque estaban hechos de una sustancia que solo existió en su inamginación: el éter. Federico II, orgulloso de su vasallo, le cedió una isla en la cual estableció con disímiles artefactos e inventos, pero sin telescopio, el primer observatorio astronómico. 

El cometa le suscitó múltiples meditaciones y es curioso que, en vez de aceptar la idea correcta de Copérnico de que la Tierra girarar en torno al Sol, publicada tres años antes del nacimiento de Brahe, éste se hiciera autor  de una enmarañada suposición.Era que el Sol giraba entorno a la Tierra, mientras que los demás planetas giraban alreddedor de él. En Praga, Tycho Brahe, fue el mentor de otro genio, Juan Kepler. Lo que aprendió de su maestro y sus propias aptitudes, le permitieron deducir ls verdad de que las orbitas de los planetas en torno al Sol son elípticas. Brahe estaba atrapado en el concepto de Aristotélico de un Cosmo, que era con respecto al verdadero cosmo, una gotica de agua con respecto al Océano Pacífico. 

Tycho Brahe es el más penetrante observador, sin telescopio, del cielo que ha tenido la humanidad. Hoy sabemos que sus novas, tan admirablemente descritas por él, son estrellas opacas que de súbito se acrecientan y desprenden una luz intensísima que las hace más visibles  que las demás. Luego desaparecen por la sencilla razón de que estallan en fragmentos y así dejan de existir. En 1580, Brahe demostró que el calendario establecido por Julio César marcaba los años minutos después de que terminaban y que, por eso, las conmemoraciones religiosas llegaban con una anticipación de diez días. Gregorio II se apoyó en esta observación científica para introducir su calendario, todavía vigente, en el cual no son bisiestos  todos los años terminados en 00. Solo lo son los divisibles por 400, como 1l 1600, el 2000, etc.


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