noviembre 25, 2012

La hora legal de Venezuela tiene 60 minutos de adelanto: pero aún así no hay relojes que nos hagan levantar temprano.



Greenwich es una ciudad que todo el mundo conoce de oídas, por la importancia de ser el lugar donde teóricamente  nace el día. Le cupo esta suerte gracias al papel de abanderados de la ciencia, que tan bien han desempeñado los ingleses. De no haber sido así, esa localidad a orillas del Támesis y cercana a Londres, sería popular porque fue allí donde vino al mundo en el siglo XV, el monarca Enrique VIII. Fue realmente excepcional, pues tuvo el brío de casarse seis veces en forma consecutiva, de mandar al caldaso a dos de sus esposas y romper con la Iglesia Romana, porque Clemente II se negaba a divorciarlo,  al tiempo que fundaba la Iglesia Anglicana, que como estaba regida por él, sí le otorgaba esa gracia a los maridos desilusionados.  

En 1965 se instalaban en Greenwich los aparatos de un observatorio, destinado a un propósito muy concreto. Inglaterra se disponía a adueñarse de los mares, entre otras razones, porque eran las únicas rutas de comunicación con el exterior, ya para el transporte de pasajeros, ya para el inyercambio comercial, ya para sus incursiones colonialistas en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. En cualquier parte sus marinos necesitaban un lugar de referencia para saber su posición y medir la distancia a que se encontraban de sus respectivos puertos. Ese punto fijo se concibió, trazando un circulo imaginario  que pasaba por ambos polos e igualmente por el cenit y nadir de Greennwich.


Se trataba de un meridiano con nombre y apellido que es lo que podía distinguirlo del infinito número de ellos que podían idearse. Se convino en que su longitud era la de cero grados, cero minutos y cero segundo. Fueron imaginadas secciones de quince grados cada una y equivalentes a una hora. Es obvio que cada grado era igual a cuatro minutos. Cada sección, es un meridiano de los cuales hay veinticuatro  que en su conjunto suman trescientos sesenta grados. Cada uno de los gajos de una naranja que tuviera veinticuatro equivadría a un meridiano. Si se establece en uno de ellos el punto de partida, ese sería el de Greenwich. En el cuarto gajo, mas o menos en la mitad de su superficie visible, estaría Caracas.

En el gajo  o meridiano de la parte opuesta estaría Pekín. Es por eso que cuando aquí son las doce del día, en China son las doce de la noche, en Greenwich son las cuatro de la tarde y en el Japón empieza a amanecer. La aceptación mundial de Greenwich ocurrió hace un siglo, en 1883. La expresión de post-meridiem, aplicable a las horas que siguen a las doce del día y de antes - meridiem, aplicables a las hora que siguen a la media noche, responden a la intención de diferenciar el tiempo transcurrido después que el sol pasará por Greenwich o antes que lo hiciera. Los militares oficializaron la numeración corrida de uno a veinticuatro que sin lugar a duda es mejor para quienes la entienden.

La medición del tiempo no fue alterada para nada por los cambios que introdujo el sistema métrico decimal. Calculamos el día en dos decenas de lapsos  como los sumerios y en veinticautro como los egpicios. Antesd e las clepsidras, el hombre fraccionaba el día en períodos  más largos y con fronteras muy difusas  entre sí: la madrugada, mañana, tarde y noche. Es fundada la idea de de que la hora entre los egipcios se estrableció por razones religiosas. ASí se deduce de que  esa palabra se expresaba con un jeroglífico equivalente al vocablo WNWT si es que, alguien puede pronunciarlo. Ese jeroglífico significaba deber sacerdotal y al añadirsele otro era traducible, como vigía del tiempo. 

Venezuela está entre los sesenta  y los setenta grados de longitud. Hace quince años, nuestros relojes tenían una hora de adelanto, pues estámos a doscientos cuarenta minutos del meridiano de Greenwich en Paria y Delta Amacuro y sin embargo nuestros relojes elevam a trescientos minutos esas diferencia. La misma  fue decretada por el gobierno del extinto presidente  Rául Leoni, a fin de que nos levantaramos más temprano y mejorábamos el aprovechamiento del tiempo, Al parecer, se requieren métodos con un poder más disuasivo, para lograr esa aspiración. Si aplicáramos con rigor la hora de Greenwich, no, nuestra hora legal, cuando suena el pitico de Cajigal en Caracas serían las 10:30; en Margarita, las 11;00 y en Maracaibo las 10:10 am. 

La Ciencia Amena de Arístides Bastidas 
07 de Octubre d e 1980


 


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